miércoles, 3 de mayo de 2017

Burnout 3 Takedown

Hola mochuelines,
Tras más de 50 horas y conseguir 171 de los 173 oros posibles en Burnout 3 Takedown, daré por finalizado el juego. Me falta un Gran premio, que son cuatro carreras relativamente largas para ser un arcade y la prueba que se desbloquea tras conseguir, al menos, el bronce en éste difícil Gran premio. El caso es que ya he conseguido oro en muchas pruebas muy difíciles. Que no os engañe el hecho de que sea un juego arcade, Burnout 3 exige muchas veces aprenderse de memoria, no solo el trazado, sino también el tráfico, ya que en las pruebas contrarreloj exigen unos tiempos inalcanzables si chocas.
Y aún así, a pesar de saberme de memoria los circuitos, en ese Gran premio que he dejado sin ganar ha aparecido el otro factor que ha sido quizá el mayor defecto que le he encontrado al juego: la dificultad injusta.


Hay un problema con las carreras en este juego. A medida que vas avanzando pasan de muy fáciles, con unos rivales sin inteligencia artificial, a muy difícil, con rivales que se cruzan o que de un empujón te envían directamente al choque con ese camión que estás a punto de esquivar. No tendría ningún problema con ello si la curva de dificultad fuera solo esa, pero el sistema de takedowns añade una segunda curva de dificultad que es la que se convierte en la mayor injusticia del juego.


Pero antes un inciso. El juego se llama Burnout 3 Takedown por algo. Tanto en carrera como en algunos otros modos de juego el Takedown es la base de la jugabilidad. Consiste en hacer chocar a los rivales a base de empujones, ya sea contra el escenario o contra el tráfico local. También te contabilizan un takedown cuando estás muy cerca de un rival y éste, al verse agobiado, comete un error y choca. Cuando haces uno, se llena la barra de turbo y apretando uno de los gatillos consigues una velocidad espectacular, con la que es más fácil adelantar rivales, encadenar takedowns... y chocar, ya que es tan frenética que el tráfico ni lo ves venir. Hay otras formas de intentar llenar la barra de takedown, como derrapar o conducir en dirección contraria, pero es mucho más lenta y se gasta más rápido, además de que al hacer takedowns la barra crece (hasta un máximo) de forma que el juego te empuja a hacer takedowns para ganar carreras.
Sin embargo, como decía, este sistema también influye en la curva de dificultad, y por desgracia lo hace de forma injusta. No es algo de lo que te des cuenta en las primeras carreras, donde todo está a tu favor, pero llega un punto en el juego en el que de repente ves que hacer un takedown no otorga toda la ventaja que se podría esperar. Pongo un ejemplo verídico, nada más comenzar una carrera consigo hacer un takedown doble, se multiplica y llena la barra de turbo, y me pongo primero, me pongo en el sentido contrario del tráfico para que no se vacíe del todo la barra y sin soltar el botón de turbo hago una vuelta perfecta. Cualquiera podría esperar que tuviera a todos los rivales a una distancia inalcanzable, pero ahí los tengo, pegados al culo, y adelantándome a toda velocidad si pierdo el impulso del turbo. Entonces choco yo y por más que después hago una muy buena conducción (con algún que otro takedown) no consigo ganar la carrera. La exigencia acaba siendo muy alta, y por desgracia es por culpa de crear situaciones desfavorables.
Pero dejando a parte eso, este juego hace honor a la leyenda que lo acompaña como mejor juego de conducción arcade de ps2. El juego es rápido, sobretodo con el turbo a tope, muy divertido, variado, gráficamente excelente y de lo más completo. Permitía jugar online, lo que hace 12 años tuvo que ser la hostia, o dos jugadores local a pantalla partida y con todos los modos de juego que hay disponibles para un jugador, aunque algunos de esos modos de juego tengan poco o ningún sentido a dobles. Son el caso del contrarreloj o del escenario de choque, en los que el juego a dobles se hace alternando turnos. Se podría hacer igualmente compartiendo mando, pero bueno, es un añadido que puedes aprovechar o no. Donde sí brilla el juego a dobles es en los otros modos de juego, destacando la furia al volante incluso por encima de las carreras. Y es que las pruebas de furia al volante, tanto en multijugador como en individual, acaba siendo el modo de juego más divertido. Se trata de hacer takedowns, hasta llegar a un determinado número, pero esta vez los choques sí deterioran el coche a diferencia de lo que ocurre en los demás modos de juego, y cuando el coche está inservible se acaba la prueba, así que hay que llegar al objetivo antes de que eso ocurra.
También el escenario de choque es muy divertido y hay que reseñar que en el tour mundial te obligan a hacer determinados choques con determinados coches, pero a medida que vas consiguiendo superar esas pruebas se desbloquean para afrontarlas de modo individual, y fuera del tour mundial puedes hacerla con el vehículo que quieras siempre que lo hayas desbloqueado previamente. Y ocasionar el accidente más bruto y caótico posible con un camión o un autobús es realmente divertido, aunque con estos vehículos grandes hay un problema de cámara que prácticamente te obliga a jugarlos con la vista interior, ya que con la vista trasera el tamaño de estos vehículos te resta mucha visibilidad.

Mención a parte merece la banda sonora. Peca de poco variada, ya que prácticamente es todo punk y hardcore americano, con temas que pueden ser más o menos duros, pero sin salirse del molde. Eso, por otra parte le da coherencia, y todas las canciones acaban encajando como un guante en el juego. Desde las más conocidas, de grupos como Ramones, My chemical romance o Ash, hasta algunos de los que no había oído hablar nunca, como The ordinary boys, Eighteen visions o Mudmen, son temas muy buenos.
El comentarista que habla en los menús y al comienzo de las pruebas está bien al principio, pero acaba haciéndose pesado y por suerte se puede desactivar.


El juego hace honor a la leyenda y en mi opinión, solo la saga Gran turismo le priva de ser el mejor juego de conducción de ps2. Tiene sus defectos, pero se ven de sobra superados por sus aciertos que lo convierten en uno de los juegos de coches más divertidos y adictivos que he jugado, y con la cantidad de pruebas disponibles en el tour mundial (173), y la cantidad de desbloqueables que tiene, hay juego para rato.

Nota: 9.1

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